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Hasta ayer no habíamos visto nada. Todo el fútbol que tenía la seleción española se lo estaba reservando para sacarlo ante Alemania. Hasta ayer no convencía, pero ganaba. Hoy sí podemos decir que los nuestros hicieron un gran partido y que cada jugador aportó lo que pudo en este camino hacia la historia.

FOTO: El MUNDO
La primera parte fue buena, pero la segunda fue mucho mejor. Nos lanzamos a la batalla, asediamos a Alemania y, después de muchos intentos, llegó el guerrero Puyol y, de cabeza, marcó un soberbio golazo, que nos hizo enloquecer.
Tras el tanto, y durante varios minutos, los de Joachim Low buscaron el empate.
Necesitábamos un respiro, había que hacer un cambio. Villa, el pichichi del Mundial, le dejó paso a Torres. El de Fuenlabrada poco pudo hacer teniendo cerca a Pedrito, que jugó un gran partido. El único "pero" al canario vino precisamente de una jugada con el madrileño. Pedrito pudo hacer que "el niño" marcase el 2-0, pero se llenó de bola y el del Liverpool se llevó las manos a la cabeza pensando en lo que pudo haber hecho y no le dejaron.

FOTO: DIARIO DE SEVILLA
Y llegó el final. España 1 - Alemania 0. Las celebraciones no se hicieron esperar.
Por todo el país y hasta altas horas de la madrugada. Las calles estaban repletas de gente y no hubo fuente que se librase de los chapuzones de los más atrevidos. El país era una fiesta. Y aún puede ser mejor porque estamos a 90 minutos de algo más histórico todavía, de un momentazo que quizá no volvamos a vivir. Aunque no debemos confiarnos, el partido del domingo no es el de ayer. Holanda no es Alemania, aunque esté haciendo, Sneijder y Robben mediante, un gran Mundial. Podemos ganar el domingo. De hecho, vamos a ganar el domingo.
Y será bonito decirles a nuestros hijos e, incluso, a nuestros nietos:
"Sí, pequeño, sí: yo vi como España ganó la Copa del Mundo"
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